martes, 2 de septiembre de 2014

POPPER Y KUHN

 Karl Raimund Popper



Aunque no podamos justificar racionalmente nuestras teorías, y ni siquiera probar que son probables, podemos criticarlas de forma racional y objetiva, buscando y eliminando errores al servicio de la verdad, distinguiendo así entre teorías mejores y peores
Karl Raimund Popper
 
1.Popper
Popper es hoy una de las figuras más controvertidas de la filosofía actual. Su amplia producción, la variedad de sus intereses y la novedad de sus propuestas no hacen fácil su interpretación, a pesar de la claridad con la que escribía y que consideraba uno de los deberes del filósofo.

Popper es muy conocido  por una de sus obras políticas más difundidas, La Sociedad abierta y sus enemigos. (1945). Esta obra representa su principal aportación al campo de la metodología de las ciencias sociales.  La obra política de Popper no sería sino una aplicación política de sus ideas epistemológicas sobre la falsabilidad y crítica del conocimiento científico, expuestos más o menos unos 10 años antes. 

En 1972, publica Conocimiento objetivo, donde, en oposición a la teoría del conocimiento tradicional, que considera subjetiva por fundarse en la certeza, propone su teoría del conocimiento objetivo, o del conocimiento sin sujeto cognoscente, sosteniendo que el conocimiento no consiste tanto en el problema de cómo fundamos la certeza o la verdad, sino más bien en cómo se desarrolla y acrecienta la ciencia: a modo de conjeturas que, en forma de hipótesis, se presentan como soluciones tentativas a problemas, acompañadas con argumentos críticos e intentos de someterlas a prueba para descartar su falsedad; en esta obra presenta también su teoría de los tres mundos.

2. El eje central del pensamiento popperiano.
 
Podemos decir que la tesis central de Karl Popper es el refutacionismo, una postura mediante la cual este pensador busca establecer una demarcación entre lo que es ciencia y lo que no lo es: son científicos aquellos enunciados que pueden ser refutados.

La falsabilidad popperiana significó un golpe de muerte para el positivismo lógico. Pero ¿qué es el concepto de falsación en Popper? consiste en: si conseguimos demostrar mediante la experiencia que un enunciado observable es falso, se sigue deductivamente, por modus tollens, que la proposición universal es falsa.

Contraponiendo al intento de confirmar las propias teorías el intento de refutarlas, deduce su teoría que lo que define el carácter científico de una teoría es su contrastabilidad, y lo que define a ésta es la refutabilidad, y que una teoría es científica y significativa sólo si es en principio incompatible con algunos fenómenos observables. 

La falsabilidad de una hipótesis implica más que un cambio terminológico frente a la verificabilidad inductivista: implica que toda conjetura se mantiene siempre en conjetura, aunque esté corroborada, pues no puede ser necesariamente falsada ni necesariamente corroborada. 

La fundamentación de la refutabilidad como criterio lleva al desarrollo de una nueva concepción de ciencia y de teoría científica. Esto abre la racionalidad de las ciencias, a partir de Popper, a una racionalidad más amplia. 

El punto es que el eje central del pensamiento de Popper nace con la falsabilidad pero no se reduce a ella.
3. El falsacionismo
 
El conocimiento del mundo sólo se puede lograr por medio de audacia, resignación e indulgencia. Esta es la base del racionalismo crítico de Popper. 

AUDACIAà ¿Para qué? Para derrotar las viejas teorías. Aquellas que ya no reflejan la realidad. Para proponer teorías nuevas (conceptos, categorías, definiciones, una nueva teoría con todos sus elementos) que superen o remonten las viejas categorías. 

RESIGNACIÓNà ¿Para qué? Para poder aceptar las refutaciones que se nos harán cuando presentemos las nuevas teorías. 

INDULGENCIAà ¿Para qué? Hay que ser indulgente para los errores cometidos. 

¿Quién nos salva del error? Es importante tener un espejo que nos refleje el error que estamos cometiendo. Nosotros deberíamos poner a prueba nuestras ideas e invenciones, las criticamos y desechamos lo que está mal hecho y lo volvemos a intentar. El trasfondo de esto es que se avanza y se aprende a base de ENSAYO-ERROR.  
 
           Como dice Popper: “Los falsacionistas preferimos resolver los problemas mediante una conjetura audaz aunque pronto resulte falsada porque esa es la manera en que podemos aprender de nuestros errores; y al descubrir que nuestra conjetura era falsa habremos aprendido mucho sobre la verdad y habremos llegado más cerca de esta”. 

El falsacionismo de Popper se sostiene en dos cosas: en las conjeturas atrevidas y en la crítica libre o la discusión crítica.

La filosofía que está detrás es el racionalismo crítico: todo puede y debe someterse a la crítica. Este recurso a la crítica se lleva a cabo por medios lingüísticos, esto es, con argumentos y contrastaciones.

El falsacionismo en contraposición al inductivismo, reconoce las limitaciones de la inducción y la subordinación de la observación a la teoría.

4. La Refutación y la inducción
 
La concepción heredada del de la ciencia, impulsada sobretodo por los patrocinadores del Círculo de Viena y el neopositivismo en general sostenía una concepción de la ciencia basada en la inductivismo. 

Un razonamiento inductivo parte de premisas singulares y llega a una conclusión general, y por ese motivo esta conclusión es probable, no segura. Por ejemplo, si observamos tres cuervos negros (enunciados singulares), podemos concluir que todos los cuervos son negros (enunciado general), pero esta conclusión no es segura, pues no hemos podido ver todos los cuervos posibles. 

Si en lugar de haber visto tres cuervos negros vemos cien, la conclusión se hace más segura, pero sigue siendo igualmente probable. Esto es lo que Popper llama el problema de la inducción (“el problema de Hume”), es decir, si está o no justificado lógicamente concluir con certeza una conclusión general a partir de observaciones singulares. 

Popper considera que no está justificado este paso inductivo: con él sólo llegamos a conclusiones probables, y siguiendo ese camino llegamos a una situación donde hay muchas teorías planteadas, y todas ellas probables, con lo cual no se produce ningún progreso en el conocimiento.
 Para que el progreso en el conocimiento ocurra, debemos ir descartando aquellas teorías que fueron refutadas, y para refutar teorías necesitamos un razonamiento deductivo, es decir, un razonamiento que, a diferencia de la inducción, tiene una conclusión segura o necesaria. 

Por ejemplo, tomamos como premisa esta hipótesis: "Todos los cuervos son negros", y como segunda premisa "este cuervo no es negro" (resultado de una observación). Concluimos entonces, con seguridad, que es falso que todos los cuervos sean negros, con lo cual la teoría habrá quedado refutada. A esta concepción del método científico Popper la llama teoría del método deductivo de contrastar. 

Esto es muy importante porque, a partir de allí, Popper traza una frontera, un límite entre lo que debe considerarse ciencia y lo que no. Este criterio de demarcación es el criterio de refutabilidad, según el cual habrán de considerarse científico aquellos enunciados que sean refutables (no que sean refutados, porque en ese caso ya no forman parte más del cuerpo de la ciencia). 

De acuerdo a este criterio demarcatorio, el interés principal del científico no debe consistir en defender su teoría sino en intentar atacarla, refutarla por todos los medios. Esto equivale a decir que el científico debe estar en un estado de duda permanente. 

Pero, ¿es la misma duda que la de Descartes? Considero que en parte sí y en parte no. Hay, por un lado, una semejanza porque en ambos pensadores advertimos que proponen el camino de la duda como vía de conocimiento (a diferencia de los escépticos, que dudan sistemáticamente porque consideran el conocimiento como un imposible).



Thomas Samuel Kuhn

(1922-1996)

Biografía
Thomas Samuel Kuhn nació en Cincinnati, Ohio, el 18 de julio de 1922. Estudió Físicas en la Universidad de Harvard, por la que se doctoró en dicha especialidad en 1949. A partir de entonces su interés se orientó hacia el estudio de la Historia de la Ciencia, al que se dedicó por completo. Permaneció en Harvard como profesor ayudante de Historia de la Ciencia hasta 1956, en que aceptó una oferta de la Universidad de Berkeley, donde ocupará la Cátedra de Historia de la Ciencia a partir de 1961. En 1964 pasará a desempeñar ese mismo puesto en la Universidad de Princenton hasta 1979, año en que se instalará en Boston, ocupando la Cátedra de Filosofía e Historia de la Ciencia del Massachusetts Institute of Technology. Falleció el 17 de junio de 1996 en su casa de Cambridge, Massachusetts.
El pensamiento de Kuhn
1. El filósofo Thomas Kuhn se ocupó principalmente de cuestiones acerca de filosofía de la ciencia: ¿cómo se lleva a cabo la actividad científica? ¿Existe un mismo patrón en dicha actividad que se pueda aplicar a lo largo de las distintas épocas históricas? ¿A qué se debe el aparente éxito en la obtención de conocimientos de la ciencia? Dicho conocimiento, por otra parte, ¿es acumulativo a lo largo de la historia?

2. Este tipo de cuestiones, así como las respuestas que Kuhn ofrecerá, nos muestran el enfoque histórico con el que se analiza la ciencia. Efectivamente, Kuhn se dedicó en un primer momento al estudio de la historia de la ciencia y fue a partir de ella de donde surgieron diversas cuestiones que muestran un contraste entre dos concepciones de la ciencia. Por un lado, la ciencia entendida como una actividad completamente racional y controlada (como nos la presenta el Círculo de Viena, por ejemplo), y por otro lado, la ciencia entendida como una actividad concreta que se ha venido dando a lo largo de los siglos y que en cada época histórica presenta peculiaridades y características propias. Estos dos planteamientos pueden ser denominados "formalista" e "historicista", respectivamente.

3. Las respuestas que Kuhn da a las cuestiones iniciales, que se plasman en la obra "La estructura de las revoluciones científicas", de 1962, supusieron un gran cambio en el debate filosófico del momento, pues el modelo formalista que imperaba fue desafiado por el enfoque historicista de Kuhn, según el cual, la ciencia se desarrolla siguiendo determinadas fases:
·         1. Establecimiento de un paradigma
·         2. Ciencia normal
·         3. Crisis
·         4. Revolución científica
·         5. Establecimiento de un nuevo paradigma
4.
En esta concepción la noción de "paradigma" resulta fundamental. Kuhn define paradigma de la siguiente manera:
"Considero a los paradigmas como realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica"
5. Los paradigmas son, por tanto, un marco o perspectiva bajo la cual se analizan los problemas y se trata de resolverlos. Por ejemplo, el movimiento aparentemente irregular de los planetas en el cielo es un problema concreto. Podemos verlo a la luz del paradigma que ofrece la teoría geocéntrica de Aristóteles, según el cual el movimiento de los planetas es absolutamente circular. En éste caso, por lo tanto, la labor del científico será mostrar que la irregularidad de los planetas no es tal y aclarar a qué se debe dicha apariencia. Pero podríamos verlo también partiendo del paradigma de la teoría heliocéntrica. En este último caso podríamos llegar a aceptar la no-circularidad del movimiento real de los planetas, pero sea cual sea la explicación ofrecida, debe aplicarse por igual al resto de los cuerpos celestes. Los paradigmas son, por lo tanto, macroteorías que se aceptan de forma general por toda la comunidad científica y a partir de las cuales se realiza la investigación. El objetivo de la misma es aclarar los posibles fallos del paradigma (como por ejemplo datos empíricos que no coincidan exactamente con la teoría) o extraer todas sus consecuencias. A este proceso de investigación basado en un paradigma se le denomina "ciencia normal". En palabras de Kuhn:
"ciencia normal" significa investigación basada firmemente en una o más realizaciones científicas pasadas, realizaciones que alguna comunidad científica particular reconoce, durante cierto tiempo, como fundamento para su práctica posterior"

6. Esta fase del desarrollo de la ciencia ocupa la mayor parte del tiempo de los científicos, porque aunque los nombres que nos han llegado hasta nosotros han sido los de científicos revolucionarios que han roto con las concepciones de su tiempo (como Galileo o Einstein), la mayor parte de científicos realizan trabajos rutinarios de comprobación para mostrar o poner a prueba la solidez del paradigma en el que se basan.

7. En ocasiones, no obstante, un paradigma no es capaz de resolver todos los problemas, y estos persisten a lo largo de los años o de los siglos, tal vez acumulándose junto con otros. En ese caso el paradigma en conjunto comienza a ponerse en cuestión y los científicos comienzan a considerar si supone el marco más adecuado o la forma más correcta de abordar los problemas o si debe ser abandonado. La crisis supone la proliferación de nuevos paradigmas, en un principio tentativos y provisionales, con vistas a resolver la o las cuestiones más problemáticas. Estos nuevos paradigmas compiten entre sí y cada uno trata de imponerse como el enfoque más adecuado.

8. Finalmente se produce una revolución científica cuando uno de los nuevos paradigmas sustituye al paradigma tradicional (como sucedió con la visión del mundo copernicana, que derrocó a la concepción aristotélica o con la teoría de la relatividad de Albert Einstein, que sustituyó a la visión newtoniana de la realidad como la forma más apropiada forma aproximarse al mundo):
"Las revoluciones científicas se consideran aquí como aquellos episodios de desarrollo no acumulativo en que un antiguo paradigma es reemplazado, completamente o en parte, por otro nuevo e incompatible."
Tras la revolución el ciclo comienza de nuevo y el paradigma que ha sido instaurado da pie a un nuevo proceso de ciencia formal.
9. Como se puede ver, el enfoque historicista da más importancia a factores subjetivos en el proceso de investigación científica que anteriormente habían sido pasados por alto. Kuhn muestra que la ciencia no es solamente un contraste y neutral entre las teorías y la realidad, sino que hay diálogo, debate, y también tensiones y luchas entre los defensores de los distintos paradigmas. Los científicos no son seres absolutamente racionales. Cuando los experimentos parecen mostrar que una teoría determinada es falsa, algunos científicos continúan usándola. Si hay una posible aplicación práctica de la teoría o existen intereses de algún tipo, esto influye en la actividad científica, así como la existencia de colectividades o grupos sociales a favor o en contra de una teoría concreta, o la existencia de problemas éticos. Todos ellos son casos en los que la actividad científica se ve influenciada por el "mundo exterior". En definitiva, allí donde los formalistas afirmaban que lo importante de la ciencia son las teorías y la comparación objetiva entre las teorías existentes, los historicistas conceden más importancia al sujeto que lleva a cabo la investigación así como a la sociedad en la que está inmerso. Otro argumento adicional en contra de la concepción de la ciencia como un proceso perfectamente racional en el que sólo tienen importancia la fuerza de los argumentos es el hecho de que desde un paradigma resulta difícil (algunos afirman que imposible) entender el punto de vista alternativo, ya que siempre se parte de un paradigma determinado. No existe forma de alejarse de todos los paradigmas y compararlos de forma objetiva, sino que siempre estamos inmersos en uno de ellos y conforme al mismo interpretamos el mundo que nos rodea. El debate que se establece, por lo tanto, entre defensores de distintos paradigmas puede resultar a menudo estéril, hasta el punto, llega a decir Kuhn, de que un paradigma triunfa no porque consiga convencer a sus oponentes, sino porque los representantes del paradigma más antiguo van falleciendo.

10. Considerados estos factores, ¿cómo hemos de entender el progreso en la ciencia? La respuesta de Kuh es que el progreso, estrictamente hablando, sólo se produce en las fases de ciencia normal, pero no se puede hablar de un progreso continuado desde la época de los griegos hasta la actualidad, porque las revoluciones científicas no son sino rupturas de esa continuidad. Cada revolución marca, en cierto sentido, un nuevo comienzo.
Esta perspectiva dará pie posteriormente a un relativismo radical según el cual no habría forma de saber cuál, entre dos teorías, es verdadera puesto que la verdad depende del paradigma desde el que se analizan los problemas (Feyerabend es un filósofo relativista que ejemplifica esta postura). El propio Kuhn, sin embargo, se desmarcará de una interpretación de su propia teoría en ese sentido.